sábado, 9 de marzo de 2013

Una enorme "cola de zorro", el agave atenuado.

Nombe científico: Agave attenuata Salm.
Familia:  Agavaceae

 Ya está comenzando la primavera, y estamos teniendo una temporada de lluvias fantástica con los embalses andaluces casi llenos.  En cuanto caliente el sol va a haber una explosión de vida vegetal y animal por todas partes.
Traemos hoy al blog una planta ornamental que ya se está luciendo en esta época, como puede verse en las imágenes. Es un agave originario de México, como la mayoría de ellos, de los que el más conocido es la pita (Agave americana),  pero que sin embargo no presenta espinas peligrosas, a lo sumo las hojas son puntiagudas pero nada más. De ahí su nombre científico y también uno de sus nombres comunes, agave atenuado. Tiene mas nombres comunes como "agave del dragón", "cuello de cisne", o en inglés "Foxtail Agave" todos ellos inspirados en su enorme y bella inflorescencia.


La inflorescencia es típica, se trata de un racimo de flores, muy largo y denso, elegantemente arqueado, y que puede medir hasta 5 metros.  Las flores van abriendo paulatinamente en una especie de ola que recorre la inflorescencia desde la base hacia el extremo.  Como todos los agaves, es una especie uniflora, es decir, solo florece una vez en su vida, cuando tiene 8 ó 10 años, y después muere, pero eso sí, dejando una buena descendencia en forma de hijuelos que brotan en la base de la planta.
Esta planta es muy usada en jardinería en todos los climas más o menos cálidos, desde mediterráneos a tropicales, ya que solo soporta heladas débiles (hasta -2ºC).  En cuanto a su existencia como especie silvestre, solo ha sido localizada en algunos puntos del estado de Jalisco (México), por lo que debe ser considerada una especie en peligro de extinción en la naturaleza.




lunes, 8 de octubre de 2012

El cardo de liria, otra especie de floración otoñal

Nombe científico: Chamaeleon gummifer (L.) Cass.
Familia:  Compositae (Asteraceae)

Este cardo es relativamente abundante y se extiende por toda Andalucía, pero por su reducido tamaño y época de floración es poco conocido, salvo entre los aficionados al silvestrismo por razones que después mencionaré.  Vive en suelos pobres de tipo básico,  menudo en tomillares y también como especie viaria en taludes de caminos y zonas humanizadas.

Aspecto de la planta a primeros de octubre

Es una planta acaule (sin tallo), es decir que sus hojas y flores nacen directamente del suelo, de una raíz subterránea persistente.  Las hojas están divididas en lóbulos y son, como no, bastante pinchosas ya que estamos ante un cardo.  En cuanto a los capítulos florales, tienen un buen tamaño (varios centímetros), flores de color azul, y empiezan a formarse en el verano para terminar su floración en septiembre. estando maduros para soltar los frutos con vilano durante todo el mes de octubre.  Con la formación de los capítulos florales, las hojas están ya totalmente secas, dependiendo totalmente de los nutrientes almacenados en su raíz.

Capítulo floral
Tiene varios nombres comunes:  cardo de liga, cardo de liria, cardo de ajonje, cardo ajonjero,...  Resulta que la liga, liria o ajonje es una especie de resina pegajosa que se ha usado tradicionalmente para capturar pajarillos (jilgueros, verdecillos, etc...) untándola sobre los juncos y ramillas que rodean a los aguaderos o lugares dónde estas aves tienen querencia para ir a beber.  Desconozco si esta práctica sigue siendo legal en nuestros días, aunque espero que no sea así, porque seguro que existen productos sintéticos para este fin que son fáciles y baratos de encontrar.  Desconozco también la receta tradicional para fabricar el producto.

Vilanos plumosos
En cuantro a su nombre científico y sus sinónimos (Chamaeleon gummifer, Carlina gummifera, Atractylis gummifera,...) todos hacen referencia a la savia pegajosa que exuda y que sirve como base para fabricar ese producto.  Por cierto, hay otras plantas que se usan para fabricar liria, la más usada otra compuesta, la Andryala ragusina, a la que dedicaremos más adelante otra entrada en este blog.

miércoles, 20 de junio de 2012

Tipuana, alfombrando el suelo de amarillo



Nombe científico: Tipuana tipu (Benth.) Kuntze.
Familia:  Leguminosae (Fabaceae) (Papilionaceae) 

    La tipuana es un árbol ornamental bastante espléndido por varias razones, entre ellas su rápido crecimiento, su gran aptitud como especie de sombra, y sus flores y frutos extremadamente llamativos.  Es originario de Sudamérica, concretamente de las zonas subtropicales de Bolivia y Argentina, y su uso como árbol para avenidas o para jardines se ha extendido muchísimo en muchas zonas subtropicales y templadas del mundo, aunque solo soporta heladas ligeras.

Flores
   La tipuana es inconfundible por varios detalles.  En primer lugar su tamaño (puede llegar a ser muy alto) y sus largas ramas arqueadas que exigen una buena poda para no llegar al suelo.  En segundo lugar sus flores, que salen en junio y son abundantísimas, llegando a cubrir el suelo de una alfombra amarilla;  son las típicas flores papilionáceas pero despistan un poco por su aspecto arrugado.  En tercer lugar sus frutos:  son unas legumbres aladas con una sola semilla, que precisamente no parecen legumbres;  el ala les confiere una característica curiosa, y es que al ser tiradas al aire, caen a velocidad algo lenta girando en redondo, lo que hace que los niños las lancen a menudo para verlas descender,  llamándolas "helicópteros".  En cuarto lugar sus largas hojas compuestas  (imparipinnadas), de hasta 40 cm de longitud.


   En cuanto a su uso ornamental, crece muy rápido y tiene unas raíces muy agresivas, por lo que hay que tener cuidado al plantarla en zonas pavimentadas, o junto a las viviendas.  Pero por otro lado, su rápido crecimiento y su poca exigencia al suelo y al riego la hacen muy aconsejable.  A veces suele plantarse alternando con la jacaranda por el contraste entre las flores amarillas de una y azul-lila de la otra.
Fruto tipo samara de la tipuana

sábado, 28 de abril de 2012

Lirio silvestre, a la vez elegante y salvaje

Iris filifolia

Nombre científico:  Iris filifolia Boiss.
Familia:  Iridaceae 
  
     Pues sí, a veces sorprende encontrarse esta bellísima flor (y grande) en medio de un matorral abrasado y áspero, pero así son las cosas, está preparada para ello, primero por ser una bulbosa (así consigue retener su pequeña reserva de agua) y segundo por tener unas hojas muy poco aparentes, filiformes como su nombre indica, reduciendo de esta forma la evapotranspiración.  Es por tanto una rareza entre los lirios de flor grande, a los que solemos asimilar con suelos húmedos e incluso encharcados, de los que hay también buenas variedades ornamentales.
Hojas filiformes y tallo central
      Algo parecido ocurre con los ranúnculos, que muchos son de suelos húmedos, y sin embargo existe el Ranunculus gramineus compañero de nuestro lirio en los secos matorrales y roquedales, y con unas hojas de un aspecto muy parecido (convergencia evolutiva), al que otro día podremos dedicar una entrada.

     Nuestro Iris filifolia es una de las muchas plantas descubiertas por Edmonmd Boissier en su "Viaje Botánico al Sur de España" allá por el año 1837, cuando también descubrió el pinsapo, libro que he tenido el gusto de leer, y que recomiendo a todo amante de la botánica, y también de la historia, por las descripciones y relatos que hace sobre la España de aquella época, en plena sublevación carlista.

    Esta planta solo vive en el Sur de España y en el Norte de África, y como todos los Iris tiene una morfología floral un poquito especial, con sus preciosos tépalos violeta-purpúreos, sus manchas amarillo-anaranjadas y sus tres ramas estilares petaloideas formando un tunel sobre cada estambre por el que se ven obligados a pasar los polinizadores,...  Un gran diseño.

    A continuación teneis la preciosa lámina que dibujó Boissier para su libro, accesible en la biblioteca digital del Real Jardín Botánico de Madrid.

lunes, 2 de abril de 2012

Acacia azulada (mimosa), invasora litoral



Nombre científico:  Acacia saligna (Labill.) H.L.Wendl.
Familia:  Mimosaceae

      Esta especie de acacia es la más común en la Costa del Sol, siendo muy abundante en las parcelas semiabandonadas junto a la playa o en los bordes de las carreteras, donde tiende a ocupar densamente todo el terreno desplazando a las demás especies autóctonas.  Nos encontramos así, a pesar de su belleza, ante una de las especies invasoras más dañinas, tan lejos de su lugar de origen, Australia.  Tiene porte arbóreo, llegando hasta los siete metros, aunque no suele pasar de los tres o cuatro, y su copa es muy amplia y y con ramas colgantes lo que le da cierto parecido al sauce, de ahí el epíteto de la especie (saligna: con aspecto de sauce o Salix).  La especie tiene un sinónimo (tiene otro nombre científico) bastante usado que es Acacia cyanophylla Lindl. del que se deriva uno de sus nombres comunes, acacia azulada.

Legumbres
      Es justo ahora, final del invierno y comienzo de la primavera, cuando entra en floración de forma explosiva llegando a ser la nota dominante en muchos lugares.  Sus flores van agrupadas en cabezuelas redondas distribuidas por todas las ramas muy densamente.  Cada flor posee un grupo de varios estambres de un color amarillo dorado intenso.  Más tarde aparecerán las legumbres (típico fruto de todas las leguminosas) en este caso oscuras y alargadas (hasta más de 10 cm), muy abundantes, y por tanto con una gran producción de semillas.  Lo que parecen hojas no lo son, como en muchas acacias, sino tallos aplastados llamados filodios.  Y por último, como casi todas las leguminosas, son plantas fijadoras del nitrógeno atmosférico, y de ahí su gran poder de invadir terrenos pobres y arenosos, además de por su gran resistencia a los vientos salinos procedentes del mar.  Vamos, una especie de lo más "apañada", sin quitarle su buen valor ornamental, razón por la que ha sido introducida en tantas zonas costeras del mundo.

Cabezuelas florales

lunes, 19 de marzo de 2012

Jara pringosa


Nombre científico: Cistus ladanifer L.
Familia: Cistaceae

Después de otra parada invernal comenzamos una nueva temporada de plantas y lo hacemos con la jara pringosa o jara del ládano.  De todas las jaras esta es quizás la que tiene las flores más grandes y aparentes (hasta 11 cm.) si bien son bastante caedizas.  Estamos a dos días del comienzo de la primavera y ayer pude comprobar que la especie ya está en plena floración, bastante adelantada con respecto a otros años debido a lo seco que ha sido el invierno y a las temperaturas que han subido bruscamente en las últimas semanas.  Hemos pasado del año anterior que fué uno de los más lluviosos de la serie histórica a este 2012 que está siendo el más seco en más de un siglo en toda España, con lo que los suelos están con un estado de humedad pésimo.  Si la primavera no lo remedia va a ser un año difícil para todos y por supuesto también para la flora silvestre, baste como botón de muestra el incendio originado en pleno invierno en el alto Genal o la profusión de fuegos en el Pirineo y en Galicia en pleno febrero y marzo.


Volviendo a la jara pringosa, es una especie pirófila, se adueña del territorio después de la degradación del bosque y de los incendios;  en nuestra zona, su presencia indica los lugares que deberían estar poblados por alcornocales y que ya han desaparecido total o parcialmente casi siempre por el fuego.    Igualmente delata la existencia de un sustrato pizarroso con un suelo ácido (en otros sitios granítico) por lo que es un gran indicador para realizar la cartografía geológica de una zona. En pleno verano, estos jarales se hacen intransitables por lo pegajoso de sus hojas que exudan una resina como elemento protector frente a la evaporación y pérdida de agua. 
¿Y qué es el ládano?  Pues es eso, una especie de resina que produce esta planta y que se ha utilizado desde antiguo en perfumería, y como elemento medicinal para  aliviar la tos (en forma de jarabe) así como en emplasto para heridas y úlceras externas.

miércoles, 19 de octubre de 2011

Cebolla albarrana, típica floración de otoño


Nombre científico: Urginea maritima (L.) Steam
Familia: Liliaceae

        Estamos a mediados de cotubre, y el año hidrológico ha empezado mal, muy mal.   Todavía no ha caído ni una gota de agua y los bosques gallegos están ardiendo.  Aquí, en la costa mediterránea el panorama es desolador y hasta los arbustos más resistentes están a punto de secarse.

     Y en medio de este panorama, una planta desafía a la lógica, y como todos los años, florece y florece, llenando el campo con sus varas de hasta 1 m y más de altura llenas de preciosas flores blanquecinas dispuestas en espiral.  Estas inflorescencias son curiosas: concretamente son racimos, y siempre tienen tres zonas: la superior con flores brotando que todavía no han abierto, la central con las flores abiertas, y la inferior, con las flores ya marchitas en fase de fructificación.  Así, y teniendo en cuenta que pueden tener hasta 100 flores, el periodo de floración dura unas cuantas semanas.

     Por el aspecto de sus inflorescencias suele confundirse con los gamones (Asphodelus sp) pero estos florecen al final del invierno y en primavera, nunca en esta época otoñal.

       ¿Cómo consigue la planta este derroche si las condiciones son tan adversas como he dicho antes?  Muy simple, es una bulbosa y ahí, en el bulbo ha guardado durante el verano toda el agua que necesita para este momento;  además, su bulbo es de los más grandes que pueden verse,  llegando a veces a pesar hasta 1 kg.  Es más, desde el principio del verano la planta pierde sus hojas con lo que no ha habido transpiración y pérdida de agua para el bulbo.  Así que nunca veremos al mismo tiempo las hojas y las flores en esta especie, porque las hojas salen en primavera y las flores en otoño.

       Otra curiosidad:  el bulbo es venenoso, contiene alcaloides muy tóxicos, y los animales lo saben.  Por eso se trata de una especie muy abundante, extendida además por toda la cuenca mediterránea, y aunque se llame Urginea maritima,  no solo vive en las zonas costeras sino también en muchas zonas del interior.

Aspecto de la planta en primavera